martes, 28 de octubre de 2014

Sayonara o los Haikus de la Muerte




Se da en Japón desde antiguo la creencia de que la poesía sirve para afrontar la adversidad con entereza. La mejor cura para la aflición es el poema. Infunde valor en circunstancias extremas. El nipón plasma sus miedos en el haiku y éste le reconforta. Y en esa expresión de la fatalidad poética nacen los Haikus de Muerte escritos `por de aquellos que van a morir, y así es como se despiden. Toda una larga, milenaria tradición de misivas previas a la muerte. Una muerte en armonía, que se acepta estoicamente.


* Kigo o ritual “palabra de estación”:

Cuando me callo,
la pared empieza a sonar.
Tarde primaveral.

Ejecución mañana;
igualo las uñas cortándolas,
noche primaveral.



El Haiku de la Muerte es una composición poética, heredera del jisei no ku o palabras al abandonar el mundo que cultivaran los samurais y culminaran con el Hara Kiri. También los kamikazes escribían esos tres versos lapidarios, a modo de despedida. Antes de despegar de Kambakutai para sobrevolar el Pacífico y estrellarse a bordo de un Aichi A3K1 Yokosuka Kotukai 1945 desprovisto de tren de aterrizaje. El Haiku de la Muerte pone fin a sus diarios con letra clara y serena. En la cuenta atrás, buen pulso y paz interior. Es un momento de lucidez. El guerrero se prepara una vez más para morir, saluda a la muerte. Con un lenguaje bello y desgarrador la contemplan cara a cara. La Muerte, su nueva morada. Ella le acogerá, cuando la vida se acaba.

* Célebre tanka (cinco versos), atribuido a 
Sookan Yamazaki, ejecutado en 1540:

Si alguien preguntara
adónde ha ido Sookan,
decid tan sólo:
“Tenía cosas que hacer
en el otro mundo".



La brevedad del haiku encaja con la fugacidad del acto fatal. Solo tres versos. De hecho, en todos los haikus reside la idea del adiós que culmina en el Haiku de Muerte.“No hay ningún verso en toda mi vida que no sea un poema de despedida”.


* Escribió Bashoo en 1694. Y antes de irse, nos dejó:

Un viejo estanque:
se zambulle una rana,
ruido de agua.



En sus letras no predomina el drama, sino el temple. Algunos escriben haikus desde niños. Otros son poetas improvisados que aprenden la técnica del haiku ante el correr de los acontecimientos. Escribir un jisei no ku es despedirse de la vida con entereza. Refleja un último pensamiento. El escritor nos deja, la muerte le oprime. 

Si el samurai que cae en desgracia, el fin de sus días se torna inminente. 


Mis ideales no tienen columna vertebral,
como un muerto marchita rosa,
Mis pétalos brillan negro




Esos versos son su salvoconducto, su carta de presentación la víspera del Gran Viaje. La eternidad se hará eco de aquellos versos, de su épico desenlace. Y retumbará su voz, la voz del samurai que acepta su sino, asumiendo lo inevitable. Es un mensaje sereno, el condenado hace balance. Se pregunta por el mundo que deja atrás, por lo efímero de los días... Repara en el valor del instante.



* El filo de la katana, de hoja fina. En manos de su amo, corta la vida. 

Suavemente la hoja corta 
a través de la carne para aliviar la culpa 
del deshonrado




Os traigo una historia de samurais donde está muy presente este sentimiento de Muerte honorable: 47 Ronin / 四十七士: La leyenda del samurái. Escenifica una de las leyendas más antiguas de Japón. Después de que un caudillo traicionero mate a su señor y les destierre, 47 intrépidos samuráis juran vengarse y recobrar el honor perdido. Obligados a abandonar su hogar y a recorrer nuevas tierras, la banda no tiene más remedio que pedir ayuda a Kai, un mestizo leal a su señor, para adentrarse en un mundo poblado de bestias míticas y terrores sin nombre.


Ronin, un samurai sin amo. Hombre errante, como una ola en el mar.

Obligado por lealtad
El cuarenta y siete ronin
leyenda Samurai





El haiku iguala, como iguala la muerte. Escriben inocentes, culpables, arrepentidos. Por respeto a estos hombres de honor, me uno a Shogun, la amante de Kai y les digo:


"Ahora, yo sólo veo el samurai delante de mí"


Sayonara baby, tendrás una muerte dulce. Y sucumbirás en trance bello y trágico... En Oriente, es la muerte entre cerezos. Lo que vendría a ser en Occidente Muerte entre las flores. 





viernes, 24 de octubre de 2014

LA DESCRITORA Cap. 4


Mi novela de los viernes: LA DESCRITORA




Cap 4. La gota que colmó del vaso

Son las siete y estoy frente al taller de tatuajes. Ya no luce el sol y por eso mi reflejo no opina. Mejor, no sé si me acompañaría o si por el contrario me daría la espalda. Estoy sola en esto, dudo si entrar o darme la vuelta pero he quedado con Paul y no quiero hacerle un desaire. Además la curiosidad me puede, una vez dentro encontraré muchas respuestas. De modo que llamo con los nudillos, pero pasa el rato y nadie acude. Golpeo, insisto. No me doy por vencida, sé que están ¡ahí dentro! pero es inútil. La música de fondo amortigua mi voz hasta ahogarla. Me apoyo en la puerta, estoy agotada. Llevo un día de despropósitos y todavía no he hecho nada a derechas. Cuando la puerta cede con mi peso, solo estaba encasquillada. Y abro, sigo el eco del sitar hindú que me lleva levitando, en volandas por el pasillo. La linea de guitarra acústica de Robby Krieger y el ritmo dramáticamente in crescendo a la batería de John Densmore me conducen a un Bombay atemporal, a un Jaiphur de ensueño. Me sumerjo en el Ganges turbio que me envuelve por completo.

 Al fondo hay una sala de estar y aparece Paul, trayendo una botella de gin y una tabla de quesos. Sobre la mesa ha puesto tres copas. La tercera ¿será para mi? No, es para ella. Ella, una joven flaca y bronceada, Con el pelo, quemado por el sol... Me apuesto a que es surfista. ¿Eres surfista? Pregunto y mi pregunta se pierde en el limbo de Jimbo y su balada de rock. Surfista, quizás. Estúpida, no me cabe duda. La joven se revuelve en los brazos de Pierre a la vez que me ignora. Los dos se enredan sobre el sofá, en una amalgama de manos y pies emulando a la diosa Parvati. Mientras Paul pulula como una polilla, va y viene con cuencos de soja tostada y rellena por enésima vez sus copas vacías. This is the end beautiful friend....the end of our elaborate plans ...everything that stands...no safety or surprise...I'll never look into your eyes again" Paul me mira turbado y no dice nada. Se limita a encogerse de hombros, a mi grandullón no le brotan las palabras.

"The end" sigue sonando, The Doors reina en aquella casa. La canción trata sobre la ruptura sentimental de Jimbo y su novia Mary Werbelow, la grabó deprimido en un garito de Los Angeles. Para el solista es el final de todo, también para Paul que observa horrorizado la escena que ocurre lentamente, como a cámara lenta. Es la maría, relantece cuanto toca. Lost in roman wilderness of pain...all the children are insane... danger on the edge of town...ride the kings highway... weird scenes inside the goldmine... ride the snake to the lake...the west is the best get here we'll do the rest...blue bus is calling us. Fijo, han estado fumando marihuana. Por eso están pero no están. Su sonrisa de chiste, sus palabras entre simples y edulcoradas... Los ojos de niño, la cara extasiada... Parecen La Familia Feliz pero la música, no acompaña. Tampoco sus gestos, que les delatan. Y lo más triste no es que se añada una extraña y le hagan un sitio en el diván, sin apenas mediar palabra. Un brazo de Pierre me rodea la nuca... Está tan ido que lo mismo le damos una que otra.


Pero el es el puto rey de esta casa, se apropia de aquella melodía desgarrada haciéndola suya. Canta, desafina. Proclama su himno chamánico y todos le veneran como si se tratara del mismísimo dios Shiva. Take a chance with us...meet me in the back of the blue bus... this is the end beautiful friend...of our laughter and soft lies...it hurts to set you free but you'll never follow me.... Come, besa, canta. Susurra al cielo, parece como si rezara. Resplandece, parece rozar las estrellas. No flota, sino ¡vuela! hasta alcanzar el umbral. Y una vez en el cénit, llegas al jodido Nirvana.

Doce minutos de vuelo. Es lo que dura la canción que termina y el trance acaba. Pierre aparta a la chica que se le quedó dormida sobre el hombro. Y es entonces que pregunta:

- ¿Y está? - por fin repara en mi - ¿De dónde sales tú?
- Me hablaron de tus fiestas, dicen que son legendarias.
- Acércate, Nena. Si tienes tantas ganas de fiesta ¿Qué tal un pase privado? Tú y yo solos. A la surfista, la aparcamos en la hamaca y a lo nuestro.
- ¿Y qué pasa con Paul?
- Paul lo entenderá. ¿A qué sí, Paul? Creemos en el amor libre, yo no le pertenezco.
- No te ofendas, eres muy guapo y todo eso, pero no busco un rollo contigo. Soy Monique. Me invitaste a una fiesta multitudinaria. Me prometías que estarían todos. Vale, no es hoy. Entonces ¿cuándo? Puedo esperar, tengo todo el tiempo del mundo.
- Yo, haciendo promesas... Venga ya, yo nunca prometo nada. Ni amor siquiera ¿verdad Paul? Libres, sin ataduras. Así es como se camina en pos del karma.
- Me escribiste una nota donde hablabas de una gran fiesta a la que no podía faltar. Se que no te pillo en un buen momento... Venga, haz memoria.
- Mis fiestas surgen de repente, Monique. Viene gente, sacamos unos porros. Y luego se improvisa, dejamos que todo fluya. No sé ni cómo acaban, ya estoy muy ido para entonces.
- Entonces ¿no escribiste esta nota? - le muestro el libro
- Desde luego que no. ¡Por quién me tomas! Yo no invito a nadie. Escuchan mi música y simplemente vienen. Como tú, la puerta está siempre abierta.
- Aunque a veces se encasquilla... A ver cuando la arreglas.
- No me importa quien se bebe el ponche, ni quien fuma mi yerba, quien vomita en el baño ni quien canta a las glicinias. Ni siquiera quien se mete en mi cama. Para cuando yo despierte, ellos ya se habrán ido. Nada de hogueras en el porche, eso mejor en la playa. Es mi única condición. Más que nada por las glicinias, a esas a las que canta Paul.
- Entonces eres tú, Mr. Propper, quien canta tangos a las plantas. Mira que eres patético.
- No les canto. Hablo con ellas, que no es lo mismo. Ellas me entienden.
- ¿Por qué les lloras, Princesita?
- ¡No les lloro! Les cuento historias porteñas de amores truncados, no correspondidos...
. "El amor fatal"... Tú, siempre tan teatral.
- Volvamos a Monique. Trae esa invitación. Déjame ver... Esta no es su letra. Claro que con él, nunca se sabe.
- No es mía. Ya me vinieron con rollos parecidos pero esto es nuevo. Una cosa es que te intenten endilgar un hijo, pero una carta comprometedora...
- Hay tantas cosas que no se de él...
- Si eras tú el que leía corazones.
- ¿De veras te llamas Monique? Pues no te pega nada.
- ¿Por qué lo dices?
- Simplemente me vino, sin más. Con el viaje tántrico, tengo premoniciones...
- Pierre nunca miente. Más fácil es que te suelte una verdad descarnada.
- ¿Seguro que esta dedicatoria dirigida a ti? Este libro fue editado en 1974.
- Deja a La Flaca y abrázame - dice la chica del sofá mientras cambia de almohadón - Olvídate de esa Pirada. Quiere engancharte, la muy zorra.
- Y tú, Pequeña Bruja ¿por qué no te metes en tus asuntos?
- Él es Mi Asunto y tú, sobras - me empuja y se me cae el libro de las manos sobre la copa de Pierre - Serás patosa...
- ¡Mi libro! Está empapado.
- Tanto drama por un libro. Vamos, Paul. Sírveme otra copa. Y llévate a la estirada que me la derramó, le rodea un aura verde qué me contamina. Deshazte de ella, disturba mi paz interior.
- Ni se te ocurra - le increpo a Paul que va directo a la nevera - Deja de servir a este gilipollas. Si no te quiere, mándalo a hacer puñetas.
- Por favor, vete.
- ¡Pero Paul!
- Anda, lárgate.
- ¿Por qué le aguantas?
- En las parejas, siempre hay uno que cede. - echa una mirada a Pierre recostado - Acepto las cosas como son. Pierre me quiere, a su manera.
- Pues si eres tan feliz ¿por qué hablas con las glicinias? - Pierre vuelve a la carga con la chica en bikini - ¿Qué hace con esa tía? Tendría que morrearse contigo, no con ella.
- Déjalo, tú no lo entenderías.
- ¿Todavía estás aquí? - Pierre tiene la cara embadurnada de pintalabios rosa.
- Deja que se quede y me haga compañía - le implora Paul
- Si así nos ahorramos ese tango tan triste "Puñalaaaadas en el alma" - imita el acento argentino a la perfección. - Esta noche, llórale a ella si quieres. Pero nada las glicinias, menos drama.

Recojo el libro de la mesa y en la cubierta mojada aparece una cena de gala con trece sillas sobre una alfombra persa que ahora huele a ginebra. La sala se derrite delante de mis ojos, igual que mi supuesta invitación que de repente encuentro irreal e inventada como un castillo en el aire al que soplas y se marcha.

- ¿Cómo pude pensar que la nota era para mi?
- Porque eres Monique - niego con la cabeza.
- Qué lo serías todo para él, que le importarías lo bastante...
- Quizás otro Pierre te esté esperando en alguna parte - forcé una sonrisa - Este no te conviene.
- ¿Y a ti?
- Le necesito.

Paul intentaba animarme. Brindamos por él, por mí, por todos los perdedores del mundo. Creamos una ONG: "Fracasados sin fronteras" ¿A qué suena bien? Como única condición, ir a la deriva.

- Ya nadie hablará con las plantas ni con su perro ni con el cajero automático.
- En adelante acudirán ¡a nosotros! - llaman por teléfono.
- Fracasados sin fronteras ¿dígame? Cuénteme su problema, le escucho. ¿Desamor? ¿Celos? ¿Sufres de ansiedad?  ¿Sueñas recurrentemente con los Muppets? ¿Robas cosas? ¿Te atraen los chicos malos? ¿Estás enganchado a las crepes de tu madre y no consigues emanciparte?
- ¿Cómo? ¿Qué Paul se olvide de las crepes y de la litera del desván para siempre? Joder, tu madre. Mira la que hemos liado.

Lloro, bebo. Fumo, lloro y vuelvo a beber. Paul escucha pacientemente, por algo soy su fracasada number one y mi historia absurda. Me sincero, le hablo de mi huída, de que quiero ser otra. Y él me dice que esta noche vuelvo a ser Marie. La marihuana nos da un hambre atroz y nos empapuzamos a queso brie sin pan, se acabaron los biscotes. Cantamos juntos "Puñaladas en el alma" bajo las glicinias, en parte para desfogarnos. También para fastidiar a Pierre, que la odia. Aullamos y trinamos hasta perder la consciencia. Es lo más estúpido que he hecho en mi vida y sin embargo, me reconforta. Yazco en el suelo, a pierna suelta hasta que con las primeras luces del alba y un gallo tempranero abro un ojo, luego el otro. Tengo la voz ronca y me duele el cuerpo entero. También el alma... Mi noche, un fiasco. Y salgo de allí a hurtadillas con un cisne de plumaje negro y ojo azul tatuado en el hombro izquierdo. Agarro el libro, me dispongo a quemarlo para que nadie más se haga ilusiones. Pero ¿prenderá el papel mojado? La mancha de alcohol sigue ahí y bajo la alfombra desteñida de la foto ahora aparecen puntos, nombres y una cruz. Está borroso, a duras penas consigo leer lo que pone... Un lugar, Bretagne. Un color, azul. Podría tratarse de un mapa, un periódico viejo, un envoltorio de chicles, una receta del médico. Papel para regalo, la propaganda de una lavandería... O simplemente, los restos del papel reciclado que borracho vuelve a la vida.

Paul duerme como un lirón con un calcetín de montaña en la cabeza y un zapato en la mano. Me pregunto cómo ha terminado así... Casi, mejor lo olvidó. Le tapo con la toalla del baño y me despido con un beso en la mejilla. Pierre también está acostado con los pies en alto, la cabeza colgando y la mirada fija en el techo. Para mi sorpresa, tiene los ojos abiertos y no sé si más dormido que despierto va y me suelta:

- Hay una araña en el techo. Obsérvala pero ¡no la mates! No tienes muy buen karma, en tu próxima vida podrías ser una de ellas.
- Serás capullo...
- Un capullo adorable, en todo caso.
- Anda, duerme.
- Buen viaje, Putilla,,, Te lo dije, veo cosas. Tuve una revelación... Tú y las olas.

¿Ángel o demonio? Cuando se reencarne en ameba o en marajá, saldremos de dudas.  Entretanto sonríe como él solo sabe y yo me marcho inquieta y confusa.

martes, 21 de octubre de 2014

ESCUELA DE DETECTIVES: "El misterioso caso del Loro Desaparecido"




Hoy estrenamos en LloviendoHistorias nueva sección, como en El Hormiguero. Inauguramos ESCUELA DE DETECTIVES y contamos con el foro adecuado: Mere&Co. Investigadores. Este será nuestro primer caso y lo resolveremos entre todos de forma interactiva. No se trata de un sencillo juego ni de un taller sino de una auténtica investigación. Basándonos en hechos reales, nos disponemos a desenmarañar un asunto turbio en colaboración con la policía de L.A. que requiere de nuestras pesquisas. Mantener la ley y el orden es una lucha sin cuartel y sino que se lo digan a Batman. Así es, erradicar el caos nunca fue tarea fácil... De modo que aceptamos el reto, alguien tiene que hacerlo. Por de pronto, analizaremos los datos de que disponemos para desvelar la verdad en el caso que nos ocupa: 



"El misterioso caso del Loro Desaparecido"

RELACIÓN DE LOS HECHOS: 

1- Escenario previo: 
El británico Darren Chick siempre había presumido de tener un loro que parloteaba un inglés tan perfecto y con un acento tan impecable, que bien podía imitar a los presentadores de la BBC. Como era lógico, a pesar de vivir en California, las largas horas que había pasado con su dueño le habían servido no sólo para compartir hazañas, sino para pulir la lengua de Shakespeare.

Se trata de Nigel, un loro gris africano de ojos amarillos y cola roja. Esta especie suele vivir de 18 a 30 años y a veces hasta 50 años. Se consideran loros bastante vulnerables y por lo general, requieren de la compañía humana. No están acostumbrados a estar fuera de la jaula de una casa. No saben cómo sobrevivir. Cuando aterrizan en los árboles, no ven ningún bol de comida. Y su rasgo más distintivo es su gran capacidad para imitar la voz humana.

2. Desaparición y Búsqueda
Hace cuatro años, su querida mascota alzó el vuelo y nunca más volvió a saber nada de ella. La semana pasada reapareció, para alegría de Darren. Lo encontró Julissa Sperling, una esteticista de Torrance (LA) en un patio trasero de un edificio. "Escuché a alguien silbando y diciendo: ¿Hola? ¿Hola? Hablaba, cantaba sin parar y ladraba como los perros", aseguró Sperling. Eso sí, ahora no habla ni papa de inglés. Sólo español. “Soy de Panamá, ¿qué ha pasado?”, repite una y otra vez.

Tras encerrar al ave en una jaula, decidió entregárselo a una veterinaria, Teresa Micco, que había perdido un ejemplar parecido llamado Benjamin, desaparecido desde el pasado mes de febrero. Si bien pronto descubrió que no se trataba del mismo ejemplar. Gracias a un microchip averiguó que había sido vendido en la tienda de mascotas «Animal Lovers» en Torrence. El local disponía del registro de ventas de la última década, así es como que logró dar con el dueño.

3. Acerca de su paradero...
Se desconoce por completo dónde ha podido estar el loro durante los últimos cuatro años, aunque parece haber sido cuidado y no presenta signos de maltrato físico ni psicológico. Los indicios indican que habría pasado durante este periplo por diversos hogares y familias. A pesar del cambio de idioma, el ave, se ha adaptado muy bien a su vuelta a casa. Ignoramos si deseaba o no volver con el inglés, tampoco sabemos si ha viajado por tierra o por mar hasta Panamá o incluso más lejos. 




* Tenemos ante nosotros la figura de Teresa Micco, UNA GRAN DETECTIVE:
Ésta es la quinta vez que la veterinaria consigue reunir a loros extraviados con sus dueños, gracias a la propia intensiva búsqueda de su mascota. Su loro Benjamin, de 19 años, se había criado con ella desde que tenía 3 semanas de edad.
* Pero en lo referente a esta desaparición, aún QUEDAN en el aire muchas INCÓGNITAS:
- ¿Por qué Nigel abandonó su hogar original? Huyó o se extravió...
- ¿Dónde ha estado Nigel todo este tiempo?
- ¿Está deprimido? ¿Traumátizado? ¿Eufórico? ¿Amnésico?
- Y si ahora vuelve... ¿Acaso Nigel siempre fue libre? ¿O es que logró escapar de su agónico cautiverio? 
- También podría haber sido retenido a la fuerza y sin embrago ser víctima del síndrome de Estocolmo y paradójicamente desear volver con sus captores/salvadores...
- Tras el reencuentro con Darren ¿tratará su antiguo amo de enseñarle otra vez inglés?
- ¿O será Nigel quién instruya en español a su dueño y consiga despertar en él un inusitado interés por los ritmos latinos del merengue y el requetón?
- ¿Qué opina a todo esto Nigel de la ferrea obsesión de su dueño por recrear England in the USA?
- En adelante comerá ¿Fish & Chips o tortitas de maíz? 
- Verá las noticias de la BBC ¿O buscará a Sony Croquet en las playas de Miami Vice?

Como ves, partimos de un loro abrumado y muchas preguntas sin respuesta. El MISTERIO perfecto para la audacia de Mere&Co. Investigadores. Y aquí es donde empieza nuestra labor. Aspirantes a detectives, cuento con vosotros. 

A partir de aquí, el DEBATE está abierto en Mere & Co. ESCUELA DE DETECTIVES. Cualquier idea, intuición o presentimiento será bienvenida. Espero vuestras cábalas y conclusiones que haréis constar EN MAYÚSCULAS en vuestros COMENTARIOS. Sed objetivos, claros y concisos y las opiniones aportadas servirán de punto de partida para sucesivos argumentos en cadena... Así es como funcionamos. Mere&Co Investigadores trabaja EN EQUIPO. Valoramos tus dotes de observación y perspicacia. Aquí se hará eco tu voz, un foro de todos donde escuchar y ser oído. 

Recurrimos formalmente a la colaboración ciudadana. Gracias, amigos. 



viernes, 17 de octubre de 2014

LA DESCRITORA Cap.3



Mi novela de los viernes: LA DESCRITORA




Cap 3. Metamorfosis de un Cisne azul

Salgo a la calle y la ciudad ha cambiado. Palpita sobre el asfalto, mostrándome su cara más seductora. Marcho a buen paso, ya no me asusta caminar. Tomo la Rue de cordelliers. Es más, la devoro. De repente, tengo mucho qué hacer, ya no vivo en un impás. Por primera vez siento que el tiempo se me escurre y me resisto a dejarlo escapar. Me asomo a la Rue des Tanners, ya veo a la parejita a lo lejos. Ella revolotea alrededor de él haciendo flotar un tul nuevo de seda que se suspende en el aire. De ser un día normal, me habría acercado a reprenderla:

- ¡Cómo se te ocurre! ¿En qué estarías pensando? En pajaritos, claro. Mira que gastarte 20 euros en este estúpido trapo que ni protege del calor ni tampoco del frío, ni ata ni abotona. Eso, tú baila. Total, para lo que te va durar... Se te desgarrará de un enganchón en cuanto pases cerca de una farola. 

Lo dicho, un objeto inútil. Pero claro, yo no soy su madre y me abochorno de mis propios pensamientos. No siempre fui así, antes era de otra forma. Pero antes... Antes ¿cuándo? Pregunto a mi reflejo, ese que me observa desde el vidrio soleado del escaparate.

- No te engañes, Marie. Nunca fuiste la reina del baile.
- Porque era demasiado alta, para los niños de mi clase.
- Con los años crecieron y todo siguió igual.
- Luego estaba esa voz de pito, que no me era de mucha ayuda.
- Y los aguijones que les lanzabas tampoco.
- Pero tú ¿de qué parte estás? Supuse que estarías de mi lado.
- Solo quiero lo mejor para ti.
- Fue culpa del lazo en el pelo, parecía salida de Mujercitas.
- Pues si tanto lo odias ¿Por qué lo sigues llevando?
- Porque saber perder, supone aceptar la derrota.
- Eso se llama rendirse. Son cosas distintas, no te confundas.
- Acéptalo, no fui la reina de ningún baile ni lo seré nunca.
- Marie, no. Pero ¿Qué me dices de Monique?
- Monique no existe.
- ¡Mírate!
- Dígame, ¿en qué puedo ayudarla?
- Solo tengo a Marie. Marie es todo lo que soy.
- ¿Estás ciega? ¡¡¡Mira mejor!!! - y lentamente...
- Lleva un rato ahí parada, como pensativa. ¿Le cuesta abrir la puerta? A veces se encasquilla.
- Si no ves un destello de Monique, mi querida niña, es que no te quieres lo suficien_ _ - ...se desvanece.

Menudo susto. El sol se esconde al tiempo que un hombre de ojos saltones con rosa y calavera tatuadas sobre la oreja me habla desde el otro lado del cristal. A todo esto ¿Qué fue de mi reflejo? Pues que disipó, siempre me hace lo mismo. Se marcha y me deja colgada, sola en pleno berrinche. Al loro, que ese tipo me habla. Se dirige de nuevo a mi con una frase hecha, de esas que no dicen nada. Pero no le presto atención porque me he quedo absorta en el piercing que lleva clavado en la lengua, mirando como respinga con la letra j como en un pinball.

- Decídase, mademoiselle. ¿Entra o no entra? Como le decía, el pomo se trastabilla un poco pero basta con que empuje... Venga, ¡sin miedo! Y cederá, se lo aseguro.
- Sin miedo... Ya me gustaría.

Observo el interior de aquel local que desciende hasta un sótano. Es oscuro, siniestro. Estamos solos, no ha nadie más. Las paredes están repletas de símbolos tribales, repetitivos y obsesivos como la guarida de un psicópata que mata tras una larga tortura a sus víctimas...  ¿Conchas de colores?  En mi deducción falla algo. Nadie pinta moluscos compulsivamente antes de asesinarlos. Qué raro, antes era buena calando a la gente. Por supuesto, desde lejos. Sin aproximarme demasiado. Lo intentaré otra vez, rebobino. Recapitulemos:

1. Este tío tiene una tienda muy rara.
2- Claro que no constituye delito el hábito insaciable de pintar caracolas de manera enfermiza en las paredes de tu casa.
3- En todos esos dibujos de la pared, predomina el azul sobre el verde.
4- El roquero de la calva ha viajado por medio mundo con una moto de gran cilindrada. Yamaha, Toyota, Suzuki... No, le pega más una Harley-Davidson tuneada KHK del 56.
5- Este tipejo encaja frente una mesa de billar en un antro de mala muerte. Bajo una lámpara de techo, de esas que se tambalean. Y la pinta de cerveza negra ¿con un toque de pippermint? Caramba, eso da qué pensar.
6- Debo de mirarle fijamente... Parece algo desconcertado con mi presencia.

- El roquero de la calva no suele jugar al billar, le van más los videojuegos.
- Yo no he dicho nada semejante.
- Pero lo has pensado.
- No pretenderá hacerme creer que es adivino. A mí, con esas.
- No, sencillamente  mirabas la bola negra de billar sobre la mesa con tal insistencia... Y una cosa me llevó a la otra. Y por si te lo preguntas: No, tampoco soy un genio. - Se frota la calva, bromeando de su propio aspecto.
- La ola de Kanagawa - señalo una lámina - Del periodo Edo - cambio aparatosamente de tema, señal de que me estoy perdiendo.
- Me la piden sobretodo los surfistas. Suelen tatuársela en la pantorrilla. Los menos, en el brazo izquierdo.
- Así que es a eso a lo que te dedicas - el buenazo de Pierre, estalla en una sonora carcajada.- Caramba, estoy perdiendo facultades.
- Tú, mucho deducir. Y no reparas en algo tan obvio como el rótulo de la entrada.
- Me has calado, Pierre. Así es como funciono.
- Pues claro que hacemos tatuajes, listilla. Y no soy Pierre, hoy no das una.
- Entonces ¿el tatuaje del hombro? Pone Pierre en letras góticas.
- Ya veo, no tienes cultura Tatoo. Entraste aquí por casualidad ¿a qué sí?
- No del todo, te vi el brazo a través del cristal. Entré por tu tatuaje, me gusta.
- Mientes. No frecuentas mucho de este mundillo - ladeo la cabeza en señal de claudicación - Ni este ni ningún otro.
- ¡Qué sabrás tú! - herida - ¿Tanto se me nota?
- No eres la única que lee entrelíneas, tengo mis propios métodos.
- Entonces eres como yo, una mente deductiva.
- Ya te lo dije, no soy un genio.
- Para el análisis, solo se requiere intelecto y dedicación.
- Ahí es donde te equivocas. Tú deduces con la cabeza, yo con el corazón. Por eso no caíste en la cuenta: No me llamo Pierre sino Paul.
-¿Partía de una falsa premisa? ¿Qué fue lo que se me escapó?
- Nadie se tatuaría su propio nombre en el brazo. Esto - se señala el biceps - es un acto de amor.
- Entonces ese Pierre...
- Pierre es mi novio.
- Pues él es precisamente lo que me trae aquí.
- Así que buscas a Pierre... - titubea - Sabes que no eres su tipo ¿verdad?

Pobre Paul, tan fuerte que parecía y es hablar de Pierre y le tiemblan las rodillas.

- Pues claro, si es homo. - me la juego - He oído que está preparando una gran fiesta.
- Puede ser, Pierre y sus fiestas... - se encoge de hombros - Mira, abrimos hasta tarde y él suele pasar a verme a eso de las seis. Te pasas luego y se lo preguntas tú misma ¿te parece?
- Claro, Paul. Está bien.

Paul parece un matón de discoteca o un domador de leones. De topármelo a media noche en un callejón, fijo que me da un telele fino y necesito electrochoques. Pero solo con rascar un poco, intuyes que es frágil como el muñeco de hojalata, tierno como el blandito oso Pooh. Pero lo que más me sorprende no es la dulzura de ese grandullón sino el hecho de que me importe. Fijarme en lo que siente la gente, no es corriente en mi. Rara vez me interesa alguien hasta ese punto.

Si me preguntaras por Vincent, el librero (tengo buena memoria para los nombres) te haría una ficha exhaustiva: "Procede del norte, huérfano de padre. Habla varios idiomas: Seguro que alemán, quizás holandés. Frecuenta el cine de verano. Toca un instrumento de viento ¿la tuba? Cambia a menudo de sombrero mientras que lleva siempre el mismo reloj de pulsera. Le encanta el mambo que no el mango. El azafrán y las guindillas". ¿Por qué lo sé? Describo cuadros, también personas. Pero no suelo perder el tiempo penetrando en sus emociones. Me explico, puedo adivinar a donde va a continuación el librero "se dirige a La Poste para enviar una carta a la frontera con Bélgica, a Brouckerque o Lederzeele... Algún pueblo cerca de Bergues" También puedo decirte si durmió bien la pasada noche y la respuesta es no. De hecho "estuvo desvelado hasta algo más de las cuatro viendo una película de Fred Astaire y Ginger Rogers, posiblemente Swing Time". ¿Sorprendido? No es para tanto. El acento flamenco, el recurrente tamborileo de sus dedos... Me lo dicen los detalles. Están ahí mismo, los tengo justo delante.

En cambio, si me preguntas por su estado de ánimo ¿agobiado o pensativo? Sus manos ¿rudas o suaves? Sus ademanes ¿cordiales o lascivos? Sus ojos ¿azules o verdes? No te sabría contestar. Reparo en sus hábitos, en sus gestos... Si bien lo que sueñan, anhelan, desean... En resumen, aquello que sienten es un misterio para mí. Así es, examino a mi oponente, así es como consigo jugar siempre con ventaja. Por consiguiente, tacho a cualquiera de enemigo sin apenas conocerle. Y sin embargo con Paul... Por primera vez he sido capaz de escuchar un corazón malherido. ¿Es por él? ¿Es por mi? ¿Será por Pierre? O por ese libro ¿?

Me despido de Paul, quedo en volver a media tarde. Enseguida les veo, áun están ahí. Los amantes se han intercambiado las gorras, en señal de complicidad. Ahora le toca el turno a las gafas de sol... De lleno en la fase de jueguecitos varios. Siento una punzada de dolor. Es ese coqueteo, que me pone enferma. No es solo que me carguen con sus zalamerías, no. Hay algo más, se me clava como una espina. Un último vistazo... Y giro sobre mí misma.

- Sayonara, Baby. - Me pongo en la piel. digo ¡en los circuitos! de Terminator. Dadas las circunstancias, no imagino mejor despedida.

Se lo digo al viento y mi sayonara vuela sobre la ola de Kanagawa arrastrándo mi adiós hasta Tristán e Isolda como un tsunami. Les moja, les roza las sandalias, sus dedos descalzos... Solo que no escuchan. La calle está plagada de gente, solo que esta vez la multitud no semeja hormigas sino caracolas y además, predomina el azul sobre el verde. Lo entiendo, distinguirme entre ese mar de gente sería una labor tan tediosa como buscar a Wally en un partido de rugby. Claro que entonces predominaría el verde imponiéndose sobre el azul... Mejor, cambiemos de escenario: Un barco encallado escupiendo colchones a rayas en plena playita de Benidorm entre un centenar de marineros griegos ligando por el paseo, justo cuando pasa la maratón... Así está la calle y en el medio estoy yo.

Desando unos metros y encojo la cabeza. Está decidido, voy a torcer la esquina. Uf, espero que no me hallan visto. La doncella baila, su príncipe la mira... A mi nadie me ha mirado así, me corroe la envidia.

- Estarán mejor sin mi, soy pájaro de mal agüero.

Huyo como un ladrón. Total, ¿qué podría decirles?

- Que quiero ser otra, que aborrezco mi vida, que estoy vacía por dentro.
- Pues échate un novio. Viaja a la India.
- Rízate el pelo. Haz un curso de fotografía.
- Prueba con risoterapia.
- No, risoterapia no. Que te salen arrugas.
- ¿Qué tal un rissoto? Y nos olvidamos.
- Mejor, un té ayurbeda. Y lo hablamos con calma...

Intentarían ayudarme, los dos, cada cual a su manera. Cómo explicarles... Que Marie ¡me ahoga! No lo entenderían.

Si pudiera romper con el presente ¡de un plumazo! Y cortar los hilos de mi triste marioneta. Me alejo sin rumbo y no paro hasta llegar al río. Apoyada en la baranda del puente, miro a ambos lados. Por suerte, no hay más que patos. Y aliviada, sin testigos, me desprendo de un lastre que me viene pesando como una losa desde hace siglos.

- Adiós, Marie - me suelto el pelo - La pequeña Marie podría llegar a extrañaros.
- Lo que es Monique... - arrojando el lazo al vacío, concluyo - Nada en absoluto.

Una vez sin Marie, vuelvo a ser joven, libre. Infinitamente más ligera. Tengo dos horas, el tiempo justo para recoger mis enseres. Pero todos esos bártulos ¿de veras me pertenecen? Son de Marie, no míos. Son suyos, no los quiero. Corro por la Rue Gontard, me adentro en el barrio Mazarin. Y la veo, es la casaca azul... La del cuadro de Manet ¡la misma! Bueno, al menos se le parece. Presiento que con ella sabré me centraré lo suficiente y sabré qué hacer. Entro en la tienda Vintage "Fee de forêt", esta vez me fijo en el rótulo y de paso compruebo que no se trata de una tienda de disfraces. Otra vez esa campanilla persistente que anuncia mi llegada con pompa y circunstancia. Como si la recién llegada fuera la mismísima Maria Antonieta. Estoy dentro, ya es oficial. Me saluda una muchacha de ojos grandes, melena corta, mechas californianas. Inquieta, ligera, capaz de girar los ojos de una manera vertiginosa. Lee un libro de cocina asiática.

- Me presentaré, soy madame Tulipe. Y le "Fee de forêt" es mi retiro espiritual. Algo así, como mi pequeño bosque. Dígame ¿Qué desea?
- Me interesa esa chaqueta azul, la del maniquí. ¿Cuánto cuesta?
- No es ninguna ganga, hágase a la idea. Son 55 euros.
- Puedo permitírmelo.

Alza la vista, me observa con cautela.

- ¿Por qué le interesa tanto? Si se fija bien, reparará en que le faltan dos botones.
-  Eso es lo de menos.
- Tome, pruébesela. Claro que si espera que le quede como un guante, olvídelo.
- Pues me queda bastante bien.
- Es para otro tipo de mujer. Algo más... carismática. - ¿qué habrá querido decir con eso? - Definitivamente, no es su estilo.

Apoya el libro sobre la repisa y me tiende el espejo.

- Me gusta. Es más, me la llevo. Ah, y también quiero ese sombrero.
- Es demasiado alta para llevar sombrero - la ignoro
- No hace falta que doble nada, creo que me lo llevaré puesto.   
- Le hace desgarbada ¡dónde está su sentido del ridículo! 
- Madame Tulipe ¿quiere o no quiere vender? 
- Es que no la veo, eso es todo. Cómo voy a permitirle que salga así de mi boutique. Tengo un nombre. 
- No le he pedido opinión. Además, es cuestión de gustos. 
- Como quiera. Son 70 euros. 
- Antes dijo 55. 
- Y ahora digo 80 - pizpireta - Soy yo quien pone los precios. Lo toma o lo deja...

 Le pago de mala gana los 70, ni más ni menos. Y no contenta con eso, conforme me acerco a la puerta aún le escucho suspirar.

- Bonita chaqueta. Qué desperdicio...

Pienso en dejarlo estar, pero rectifico y me vuelvo.

- La receta de la página 12: Tallarines y salsa de mango... Ni lo intente. Sencillamente, no es para usted. Créame, le queda grande.
- ¿Cómo? Si soy una excelente cocinera. Cómo se atreve... Usted no me conoce. 
- Cierto, Madame Tulipe. - se recoge el pelo en un moño - No la conozco ni me atrae la idea lo más mínimo. - me aderezo el sombrero - Pero hay algo que sé de usted: No es un hada de los bosques.

Ensayo una sonrisa inocente y con aplomo, se la dedico. 
  
Marie habría estallado en cólera, la ira le habría nublado los sesos arrastrándola a lo más oscuro. Pero como se trata de Monique, mantiene la calma... Metamorfosis, es otra criatura. Ella no despierta, amanece. No se tumba, se posa. No lleva zapatos sino que los calza. No duerme, pernocta. Es dama, ninfa, musa. No avanza, sino que se desliza con la elegancia de un cisne. Con tanta naturalidad, ¡como si patinara! Su gala, su porte, ese antiguo camafeo que de inmediato se anuda al cuello con una cinta de terciopelo tras rescatarlo por un agujero del bolsillo del forro azul. Intuye cosas, diría que posee un sexto sentido. Y como Paul, también lee corazones. ¿Por qué lo sé? Se lo pregunté a mi reflejo en la tienda y él con un gesto asintió. Cuando me vi reflejada en su ropa... Vi al cisne. Y ahora esa joven soy yo.

De modo que Monique amanece a media tarde. ¿Cisne blanco? ¿Cisne negro? Lo dejamos en Azul. Se calza justo, a su debido tiempo. Tic-tac, tic-tac. El cisne patina sobre el asfalto. Tic-tac, tic-tac. Lo hace contra-reloj.



martes, 14 de octubre de 2014

La española que subió una Teta y bajó una Montaña




Al sudeste de Madrid, sobre la estación del metro Buenos Aires junto a la Avenida de la Albufera hay un parque inusual, compuesto por siete colinas que se suceden una tras otra. Oficialmente se llama Parque del Cerro del tío Pío si bien es por todos conocido como "El Parque de las Siete Tetas". Y lo cierto es que ahí están, todas ellas. Carnosas, lechosas. Y no es obra de Dalí sino de la mismísima naturaleza.

Abajo han instalado pistas de basket y bolei. Arriba un bar chill-out con unas vistas extraordinarias. Parece que pudieras rozar los tejados, solo con extender el brazo. Al atardecer, el cielo se tiñe de rojo y el skyline se vuelve electrizante. Así es, se trata del lugar ideal para un café edulcorado con una buena charla. Y usto ahí es donde me propongo montar un pic-nic al que por supuesto estáis todos invitados. ¿Para deleitarnos con las vistas? No se si habrá tiempo para eso, tenemos mucho trabajo.

Héte aquí una de las siete tetas

RECOMENDABLE: Pantalón largo, calcetines de lana. IMPRESCINDIBLE: botas de montaña.

* Atención: Abstenerse de asistir en traje de cóctel, con semejante guisa no nos servirías de mucha ayuda.
Puedes venir con NIÑOS provistos de cubos, palas y rastrillos de Dora la Exploradora. También pueden unírsenos ADOLESCENTES provistos de Kits varios de jardinería, espeleología. arqueología, prismáticos y elementales equipos de supervivencia. Boys Scouts included, pero sin el dichoso pañuelito de jerarquías, ese se lo dejan en casa. Somos un grupo de amiguetes embarcados en UN MISMO SUEÑO.

Zoom: Aquí, la menda y un voluntario de inspección por la zona

¿Qué es lo que buscamos?

- Una fosa común de la guerra civil.
- Un tesoro merovingio
- La estatua original de la Virgen de la Almudena.
- Un cementerio profano de herejes y extranjeros
- Catacumbas romanas
- Cuevas pobladas en el neolítico
- El eterno refugio de una antigua saga vampírica.
- Huesos fosilizados de mamut, pleshippus o uro.
- Una necrópolis del tiempo de los celtíberos.

Todos ellos, loables propósitos. Pero eso supondría escarbar y nuestra tarea consistirá más bien en todo lo contrario. Tenemos siete tetas, medimos una... Tranquilos, tampoco resolveremos algún problema matemático. Se trata de una Aventura, legendaria donde las haya: Seremos topógrafos por un día. Mejor, cartógrafos. Como los navegantes... Nos dedicaremos a eso mismo, a pintar mapas. Y si llega el caso, modelaremos la misma tierra... ¿Por qué enfangarse hasta las orejas pudiendo pasar un apacible día de campo? Por un motivo extraordinario:


El Centenario de: LA LEYENDA DE FLYNNON GARW

Cuentan en los pubs de Gales, desde Swansea hasta Anglesey...

Que en la primavera del año 1917 en un pueblo de gales ocurrió algo insólito que comenzó como la empezoñería de un párroco remilgado con un tabernero borrachín y terminó por unir a galeses e ingleses sobre una misma montaña, bajo una misma bandera. Naturalmente habló de Flynnon Garw y de sus gentes sanas y fuertes que abandonaron sus disputas para alzar una colina por encima de los 15 pies 
y encumbrar así La primera Montaña de Gales. 




 Cientos de personas acudieron para formar una cadena humana y así fue como rodearon la pendiente en espiral hasta alcanzar la cumbre. -Entre todos transportaron kilos y kilos de tierra durante todo un día bajo la lluvia y consiguieron lo inimaginable: Convertir una colina en montaña.





Desde entonces en Flynnon Garw se alza la primera montaña de Gales. Junto a un pueblo donde conviven en paz anglicanos y católicos, aldeanos y científicos, forasteros y locales desde que una loma les brindó un reto sin igual y ellos aceptaron el guante. 




El filme fue rodado en 1995, aquí os dejo el trailer


En Madrid hay siete colinas, como en Roma. Se alzan en Vallecas y desde allí se ve por entero la ciudad como dentro de una gran bola de cristal con copitos de nieve. Y digo yo que entre todas aquellas lomas, alguna habrá que roce los 1000 pies de altura. De ser así, nos aguarda una Gran Misión, un hito ejemplar: Exigiremos a la Royal Society declare aquel peñasco "montaña" y conste como tal en los Atlas del mundo. Como descubridores, le atribuiremos un nombre y será conocida en la geosfera con el pretencioso nombre del K0. Nada que ver con el K2 del Himalaya, seamos realistas. Guarda más bien relación con la cercana Puerta del Sol, por aquello del Km0. Y ese cero representa el fin del principio.

Esta es la idea y también nuestro cometido. Para ello celebraremos un EVENTO, comienza la cuenta atrás. Como veréis, os aviso con tiempo más que suficiente y es que los grandes hitos no se dejan al azar:




Curro-Brunch: DE LA TETA A LA MONTAÑA

* ¿Cuándo?
Día: 5 de Abril. Festividad celta de la primavera.
Año: 2017.

* Programa
- A las 7:30 a.m  se abrirá el acto formalmente. Por favor, vengan desayunados de casa. Literalmente expreso "no está el horno para bollos".
- Tras las debidas presentaciónes, mediremos las siete colinas colindantes ante notario.
- Tras contrastar los datos correspondientes, se designará la más alta entre todas ellas.
- Exactamente a las 10:45 comienza nuestra tediosa labor: añadiremos tierra a la cima hasta que la elevación alcance los 1000 pies de altura.
- Una vez concluída la montaña, soltaremos un Huurrra!!! y nos haremos fotos que anexas a un reportaje remitiremos esa misma noche al National Geographic
- Culminará el acto con bebida gratis a cargo de la organización y el tan ansiado bocata.

* ¿Con qué intención? Tenemos un doble propósito:

1- Homenajear a Flynnon Garw, el pueblecito galés que tuvo la osadía de crear una montaña aunando esfuerzos a pesar de sus diferencias.

2 - Comprobar por nosotros mismos que compartimos sueños y en pos de ellos, podemos trabajar al unísono. Sudaremos la gota gorda, codo con codo, nos empaparemos de calor humano para descubrir que después de todo, no somos tan distintos. Tenemos una misma ilusión, salir adelante. Y con energía renovada, nos veremos capaces no solo de construir una montaña sino UN FUTURO. Ahí están: el día D, la hora H. El punto 0, como dicen ahora. "Todo comenzó en el K0" dirán las crónicas  Y algún día no muy lejano alguien contará en un bar de tapas con emoción contenida:

En la primavera del año 2017 en un barrio modesto de Madrid ocurrió algo insólito que comenzó con la empezoñería de una tía loca y sus amigos de todo el país y terminó por unir a españoles de todas las regiones bajo una misma bandera sobre una misma montaña. Naturalmente, hablo de Vallecas y de un proyecto común: El empeño de un pueblo por hacer algo juntos. Da igual lo que sea, por ejemplo una montaña. 

Está todo bajo control, me he informado. No necesitamos permiso del Ayuntamiento para jugar un ratito con la arena. Y haremos que nuestro inocente pícnic coincida con un partido de Liga del Rayo Vallecano. Así nos acompañarán sus vítores desde el estadio vecino y en las gradas cientos de personas se unirán a la fiesta. Españoles de todas partes, bajando la guardia ¡haciendo amigos! Eso es lo que verán y la paz es contagiosa... Serán muchos los que se unan y llegará hasta el Perú el eco de nuestra hazaña. ¿Por qué Perú? Se parecen sus camisetas. Claro que si no se nos oye en Perú. ni siquiera en Algete. Y si después de tanto esfuerzo, pasamos desapercibidos... De ser así, tampoco importa. Puro romanticismo, perteneceremos a esa larga lista de Héroes Anónimos.




A partir de entonces en Vallecas se alzará el K0. En el centro de un país donde convivirán en paz españoles de los más bellos rincones. Será el nuestro un reino de tierras verdes y ocres, diversas canciones y lenguas. No somos iguales, en efecto. Ni lo pretendemos. La clave está en huir de la ignorancia, madre de todas las disensiones. Y conocerse lo bastante para confluir en un terreno abonado de mutuo respeto.  

Y pasarán otros cien años buenos y malos, se sucederán días claros y nubarrones. Se alternarán épocas de bonanza con otras de vacas flacas... Así es la vida, un doloroso ciclo. Nadie dijo que esto de vivir fuera fácil y el que lo crea es que ha visto demasiados películas con finales felices. Pero soportaremos la fría escarcha, el azote del viento, el sol abrasador... No nos queda otra. Cogerse un berrinche, no ayuda. Con modestia y tesón, como hicieran nuestros padres. Aprenderemos a ser un todo, dentro de un crisol de colores. A querernos y aceptarnos tal cual, sin renunciar ni remotamente a lo que somos. Eso es un país y lo demás son cuentos.

* A España, mi Bella Durmiente.






viernes, 10 de octubre de 2014

LA DESCRITORA Cap. 2



Mi novela de los viernes: LA DESCRITORA





Cap 2. Tres mentiras

Es un auténtico tostón, cuando sustituyo a Didier en la tienda el tiempo no corre como debería. Me sobresalta el cascabel de la puerta, augura una visita. Siempre juego a adivinar, así que apuesto esta vez por un hombre mayor. Calvo, con zapatos de cordones y gorra a cuadros, acompañado de un perro cazador. Digamos, un Hush Puppies. Quiere un libro de arte. ¿De Matisse? No, mejor de Modigliani. Al ver que se trataba de una mujer, recapitulo. Imagino a una muchacha de ojos grandes, melena corta, mechas californianas. Inquieta, ligera, capaz de girar los ojos de una manera vertiginosa. Busca un libro de cocina asiática. ¡Tallarines en salsa de mango! Digo para mis adentros. O tal vez no...

- ¿Es a mí? -Mutismo absoluto.
- ¿Me decía usted algo? -Insiste ella.
- Vaya, se me escapó ¡en qué estaría pensando! - desde mi mente - Será por el olor a mejillones en salsa que viene de la trastienda.

La recién llegada me mira con insistencia. Tardo en reaccionar y cuando por fin me decido, no estoy del todo acertado.

- Tallarines en salsa de mango es una comida típica de Vietnam, Algo me dice que es lo que le trae aquí, necesita un manual de recetas orientales.

- ¡Justo! también busco "Chantras para colorear" y "Budismo para principiantes" - Me clava esos ojos pétreos, saltones. Desafiantes a la vez que sonríe... Me pregunto ¡Cómo lo hace!

No sé qué pensar. Igual me sigue el juego y está de coña. Entonces es fácil, me río y punto. Pero sí muy a mi pesar hablara en serio y yo me lo tomara a broma... ¡Se ofendería! Su rostro se mantiene impertérrito, inaccesible. A saber qué ideas esconde tras esa cara de póquer...  Estoy en blanco, ni una sospecha. Mis poderosas dotes de adivinación, con ella me abandonan.

Me tomo mi tiempo, suspiro. Seguir con esto me resulta embarazoso y agota. Menos mal que ella al percatarse de mi incomodidad, rectifica.

- Lo siento, es broma. Humor de ciudad con una pequeña guarnición de cinismo extra ¿Le molesta?
- En absoluto - me crece la nariz por momentos - Lo pillé a la primera - miento como un bellaco - Un humor ácido e inteligente, el suyo. - Maquiavelo ¿dónde estas cuando se te necesita? - Aprecio su ironía. - Échame un cable, Colega.

Enseguida me doy cuenta, esta mujer saca lo peor de mí... Esto me supera.

- ¿De veras doy esa impresión? Yo... ¡Un hada de los bosques! No se confunda conmigo, no soy para nada espiritual. De hecho, me considero una mujer eminentemente práctica, precisa, lacónica y con los pies en el suelo.

Si no hubiera entrado jamás aquel ser anómalo en la librería, ahora no tendría que vérmelas con una criatura atípica del todo indescifrable. Ojalá hubiera pasado de largo sin detenerse hasta la bonboneríe de la esquina.

- Caramba, como huele a chocolate...

Aún albergo la esperanza de que se lo piense dos veces y llevada por un poderoso instinto primario (poco patente a simple vista) corra a atacar con gula esa marea de dulces. Pero indiferente a mi propuesta y sin mostrar la más mínima sensibilidad, aquel holograma de mujer estalla mi pompa de jabón y de un hachazo me corta el rollo.

- Acabo de comerme un sandwich de salami con pan integral y semillas de amapola - Cómo si a mí me importara... Y lo cierto es que me importa.

No me presta atención. O de escuchar, parece no caer en la cuenta. Es más, salvo por nuestra azarosa conversación, diría que mi extraña clienta me ignora por completo.

Me lamento, de haberse detenido bonbonerie, sería todo bien distinto. Ahora mismo se estaría relamiendo la cara tras ponerse ciega de macarrons. Y sin embargo la tengo aquí plantada como un pasmarote, escrutándome con esa mirada inquisitiva, enigmática, retadora, felina... Entre amenazadora y rabiosamente divertida. Pero lo que es yo, no lo paso nada bien. Me incorporo en mi silla del mostrador en un intento fallido de recuperar la compostura. Alerta, no sea que arañe. Pero de inmediato me doy cuenta, no ha sido una buena idea porque cruje mi butaca isabelina quejándose de mis movimientos. La pobre está en las últimas, se retuerce ¡no es para menos! Lo que nos trae una nueva risita, aún más estridente que las otras.

- No le conviene - ,me pilla fuera de juego - Me refiero al chocolate. - me deja a cuadros - ¡No ve que le pesa ese corpachón! Y no la cabeza precisamente.

No puedo más, esta mujer me saca de mis casillas, ¿No tiene nada mejor que hacer que desternillarse de mi, delante de mis propias narices? Aunque no se me note, estoy hecho una furia. Me contengo. Después de tanto Kung-fu, aprendí a gestionar mi ira. Voilà! Todo un Pequeño Saltamontes. Además ¿Soy o no un profesional? Lo cierto es que NO, ni siquiera soy librero. Pasaba por aquí, como aquel que dice. De ahí, todo este lío. Pero no me queda otra, tendré que dar el tipo. Habré de comportarme como tal, mientras esté a cargo de la librería. Me pongo las gafas de concha, consciente de que con ellas adopto un aire distinguido y con una actitud más académica, recupero fuerzas y le increpo:

- Ahora que la veo mejor, ya me encuentro en condiciones de pronunciarme sobre sus grandes aficiones. Definitivamente se basta y se sobra. No necesita ningún libro oriental para enfatizar su lado excéntrico salvo para hacer confeti. Claro que tampoco le sería de mucha utilidad porque a usted, mademoiselle, le asustan las fiestas,

Ella se turba, parece cohibida. Y solo es capaz de contestar saliendo por la tangente:

- Lo que pasa es que tengo alergia al champán y jamás uso maquillaje.

Está tensa. Ahora el que se divierte soy yo, la acorralo contra las cuerdas.

- Ya lo tengo. ¡Cómo no lo había visto antes! Lo suyo es el cante hondo.... - Arquea las cejas - No, no es eso. Dedica su tiempo a algo más aburrido y silencioso... Posiblemente se trate de la pesca con mosca.

Reniega desconcertada. Se ruboriza. Hiperventila. Pone los ojos en blanco, aprieta los nudillos. La he dejado sin habla... Jaque al rey. ¿A qué le da un jamacuco?

- Claro que sino es una apasionada de la pesca tradicional ni le interesa el flamenco lo más mínimo... ¿Qué es lo que le apasiona entonces? Le conmueve el canto gregoriano... Practica la tocata y fuga de Bach con la flauta travesera... Admira el submarinismo con escafandra. Estudia con microscopio electrónico la escritura cuneiforme... -  A lo que sigue un largo silencio, cruel y despiadado. Uséase, Jaque mate.

Al menos eso creía yo, mas lejos de amilanarse nuestra lectora inusual con mi pregunta rejuvenece, los ojos le echan chispas. Se incorpora y crece. Es alta, muy alta. Su cara, ahora ¡centellea! como una noche de fuegos artificiales. Se reencuentra con la niña que fue y tal es su fascinación que se le suavizan las facciones.

- Pitoniso, no le dé más vueltas. Como Clarividente deja mucho que desear ¿es consciente de ello? - la miro perplejo - Ah, ¡qué no lo sabía! Pues le he hecho un flaco favor, alguien tenía que decírselo. - Pienso en siete formas distintas de estrangularla pero no me decido por ninguna, tiene un cuello tan bonito... Además que no para quieta, oye. Y exaltada, continúa. - Para su información le diré que lejos de ser insegura, sé perfectamente lo que quiero. - Se toma su tiempo, calibra la respuesta. Se me va a parar el corazón, su respuesta apremia- Lo que busco es una novela INTENSA.
- Didier, ¿puedes venir, por favor? - entro en pánico.
- Lo siento, Vincent, no me es posible. Justamente me pillas traduciendo el crucigrama de Le Monde del francés al sanscrito.
- Didier come mejillones, Didier come mejillones
- Basta, ave inmunda. Calla ¡o te desplumo! Por tu culpa, mi coartada se vino al traste.
- Apáñate tu solo, muchacho. Ya es hora de que madures.

Flaqueé, no debí llamarle. Me ha dejado desnudo, solo e indefenso. Naturalmente es un decir, por supuesto que llevo ropa. Solo faltaría.... Pero me ha ridiculizado delante de ella, tratándome de Niño Grande.

Extravagante. Gruñón. Altivo. Nunca fue de fiar, ese pobre viejo. Traicionaría a su abuela, con tal de salirse con la suya. Pero mira por mi, tenemos un trato. Un pacto de sangre, un acuerdo entre caballeros con el que, aquí entre nosotros, creo que salgo ganando. A ver, no es mal tipo. En cuanto lo convenimos, el hombre se volcó con el bicho y terminó encariñándose. De hecho, hacen buenas migas. Aunque Rossini pierda en esta ambigua relación alguna pluma de vez en cuando...  Al menos, aún no lo ha asado a la naranja. Claro que no pondría la mano en el fuego. De tratarse de un pato... Quién sabe.

- Aconsejar a esta clienta tan singular es pan comido

Y con fingida naturalidad, me levanto apresurándome a correr la cortina del fondo.

- ¿Qué entiende por una novela "intensa", mademoiselle?

- ¿Quién hay tras la cortina, monsieur? ¿Qué esconde ahí atrás? ¿De dónde proceden esas voces? - Dispara como una metralleta. Toda una ráfaga, sin contemplaciones. - Si ha secuestrado a alguien que cometió la temeridad de entrar por esa puerta... Dios mío, yo soy ¡la siguiente!

- No compartiré mis mejillones con esa mujer. Por ese retintín, debe de ser un adefesio.
- No es ningún adefesio.
- Además, habla ¡por los codos!
- Eso, no te lo discuto.
- Conteste, Monsieur. Exijo explicaciones.
- Yo pregunté antes. Primero usted.
- ¿Dónde estábamos?
- Describa una novela "intensa". Ilústreme, se lo ruego.
- Deseo acción, suspense. Lecturas que me roben la respiración, me quiten el apetito. Que me priven del sueño ¿entiende? - y como yo no reaccionaba prosigue - Quiero devorar letras, una tras otra. Leer PELIGROSAMENTE.
- Leggere pericolosamente...

- Ya veo - asentí - Está claro - me creció otro tanto la nariz - Por supuesto que la entiendo - Según parece, afirmé tres veces al contrario que San Pedro.

- Ahora que ya lo sabe, dígame ¿qué me recomienda?
- Una signorina troppo passionale...
- Calla de una vez, melón con patas. No ves que el amor es un asunto delicado.
- Lectura peligrosa, una petición de lo más común. - menudo farol - La encontrará tras la columna, segundo estante a la derecha.
- Antes conteste. ¿Quién anda ahí? Su turno.
- Es mi vecino Didier, el dueño de esta librería. Está descansando, le sustituyo durante la sobremesa.
- Pero hay alguien más.
- Se trata de Rossini. Pero no es nadie, esta casa es su guarida desde hace más de cien años.
- Un espectro, el alma errante del compositor tal vez... - ante mi gesto estupefacto, insiste - ¿Arrastra cadenas? ¿compone adagios por las noches?
- Claro que no. Se trata de un loro, de carne y hueso. Nació en Manaus, en la desembocadura del Rio Negro.
- Io sono Rossini, un piaccere.
- Lo trajo a Europa un comerciante de mármol de Carrara al que le encargaron los suelos del Palacio de la Opera. Por entonces la metrópoli bullía en plata, no escatimaron en gastos. De haber sabido que caería el negocio del caucho y pronto sería una ciudad fantasma...
- Has dicho ¿fantasma? - se apaga la luz.
- Tiene miedo. Vamos, protégela con tus brazos. Bésala, pasmao. Es ahora ¡o nunca!

Un leve movimiento - Attaque au fer - Algo tremendamente suave me roza la mejilla.

- Enciende ahora mismo, Didier - tartamudeo - De lo contrario, derramaré accidentalmente el café sobre El Inferno de Dante.
- Detente, Vincent. ¡No lo hagas! O la mía amata Beatrice se ahogará en arenas movedizas.
- Tanta belleza, qué desperdicio - al anciano le entra la vena dramática, coincidiendo con que se le acaban los mejillones.
- Beatrice, una signorina troppo passionale...
- Escabroso crimen - añado para asustar a Didier y de paso mantenerle a raya.
- Ha dicho ¿crímen?
- Mademoiselle, la encuentro un tanto fantasiosa. Lo que no me cuadra demasiado ¿de verdad es usted tan lacónica?

Acaricia los poemas de Colette, acerca el oído y hace como que oye...
- ¿Qué? ¿Le cuentan algo?
- Parece mentira ¡cómo puede pensar semejante cosa! Sería ridículo, incluso tratándose de usted. - Esta mujer tiene un don especial. Sencillamente, me descoloca.
- Se la ve tan concentrada...
- No escucho sino huelo. Hay algo, pero no es vainilla. Huele a lágrimas, a lluvia.
- Lágrimas, lluvia... Agua y más agua. ¿Acaso no es todo mismo?
- La primera es salada, la segunda es insípida.
- También noto un regustillo a tierra, a sangre. Y a días fríos.
- Ya he olisqueado la poética - gira sobre sí misma - Qué tal si ahora rastreo ¿la narrativa?
- Si lo considera absolútamente necesario... Adelante, usted misma.
- Este es mi libro, huele ¡a colores!

Ocurre muy rápido. En un impulso, un arrebato. Y sin pensarlo, lo coge.

- Questa signorina es ancora piu passionale que la bella Beatrice... Certo?
- Certo.

Lo agarra con cuidado como quien sujeta un pequeño nido y no sin cierta solemnidad, lee título y autor en voz alta:

- "Les invités" de Pierre Assouline. - inspira - Hay VIDA ahí dentro - Ojea la sinopsis, traga saliva. A continuación recita con la mirada extraviada, como poseída:

Trece comensales, asisten a la cena. 
Chez monsieur Pierre, todo está dispuesto.  
Trece cucharas, trece aposentos,
Trece, son... No por mucho tiempo.

- ¿Qué cantinela es esa?
- Una canción infantil. ¿Nunca ha saltado a la comba en el patio del colegio? - Touché

Pasa la hoja, se topa con unas palabras escritas a punta de estilográfica.

- Es una dedicatoria. Y contiene una invitación implícita.

- ¿A un baile, Cenicienta?

De pronto está ausente. Se sumerge en el fondo del mar, debajo de aquellas líneas...

Para Monique Malvache, 
No sería lo mismo sin ti...
Estarán todos. Por favor, no faltes. 

                                           Pierre

Ese libro llevaba meses allí, sobre el mismo estante. Y nunca me fijé en la dedicatoria, claro que ¿por qué iba a hacerlo? Total, no iba dirigida a mí. ¿Sería una primera edición? La firma de un enamorado o la del propio escritor... Entretanto la mujer alta se aproxima a la puerta y sin más se despide, dispuesta a arramblar con el libro por la cara.

- Disculpe, mademoiselle, el libro.
- ¿Qué pasa con él? Está a la venta, espero.
- Justo por eso. Son 15 euros.
- Lo siento. De verdad, no era mi intención - tropiezan sus manos revolviendo en el bolso - Tenga - se acalora - Iba tan ensimismada en mis cosas, que se me pasó por completo.
- Naturalmente, mademoiselle. Me hago cargo.
- Me llamo Marie.
- Bonito nombre.
- NO. Mejor, llámeme Monique. - sonríe con picardía, poseedora de un gran secreto.
- Más bonito aún.
- Eso, Monique - repite azorada, sin acabar de creerselo - Y por más que lo escucho, suena delicioso.

Se marcha risueña, aferrada al libro. Convencida de apoyar contra su pecho, un tesoro inmenso. Mientras, en la trastienda:

- Il livro es per questa donna?
- Es per lei. Va bene

Sonrío al verla cruzar la calle, cual Caperucita dando saltitos. No se llama Monique sino Marie y desde que decidió lo contrario, se trae entre manos algo complejo que le queda grande. Así que su mentira vale por tres, me temo. Estamos en paz, entonces.




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martes, 7 de octubre de 2014

CINE: fábrica de Sueños ¿O de Pesadillas?





Edward G. Robinson, Humphry Bogard, Orson Wells, Marlon Brando, Glenn Ford, Robert Mitchum, Yul Brymer,  Antony Quinn, Michael Caine, Ed. Harris, Willem Dafoe, Nick Nolte, Jon Boight, Anthony Hopkins, Sam Neill, Mandy Patinkin, Peter Coyote, Kyle Maclachlan, John Malcovich, Tommy Lee Jones, Jeremy Irons, Gabriel Byrne, John Turturro, Brendan Gleeson, Gary Sinise, Kevin Spacey, Benicio del Toro, Nicholas Cage... ¿Qué tienen en común estos hombres? Son tipos Duros con una belleza cruel y dolorosa, rebelde e inconformista. Mandíbula tensa, mirada perdida, Ojos soñadores.,, Lo que precisamente les hace perfectos. ¿Para qué? Por supuesto, para morir entre las flores.

Si has visto alguna de sus películas y no consigues distinguir su rostro, es normal. La mayoría solían dar vida a papeles secundarios. Vida... Y muerte, llegado el caso. De reconocerles, dificilmente recordarás su risa. No tenían por costumbre reír demasiado. Como mucho, esbozarían una sonrisa lastimera. Y es que están todos malditos, llevan pegado el drama a la piel como una sanguijuela. Siempre ¡la palman! Los más, no aguantan vivos ni 30 minutos. El resto, terminarán muriendo más pronto o más tarde. La mayoría interpretan en pantalla a un tipo apasionado, castigado por la vida que le convirtió en miserable, de esos que cuando les cortan el cuello, casi que te alegras... Inaudito. Tú, una buena persona ¡deseando sangre! Así es, sacan lo peor de nosotros. Les odias hasta tal punto que les tirarías un zapato a la cara, si te lo encuentras por la calle. ¿Por qué? Bordan su papel, actúan magistralmente. Encajan el dolor, se mimetizan. Lo malo es que una vez entras en el juego, ya estás marcado. Y la horrenda cicatriz les perseguirá siempre, condenándoles al otro lado.




Son grandes actores, mejores que todos esos Kents depilados, metrosexuales con vocación de perchas de Armani y pasos de bailarina que por razones incomprensibles, siempre ¡se quedan con la chica!. Fíjate que me cuesta creerlo... O bien esas lindas cabecitas no tienen dos dedos de frente o es que solo buscan un alma gemela que le lleve de compras. De lo contrario se rebelarían contra el guión y besarían al otro. No dudo que una tarde en Harrods con Ashthon Kutcher, no valga la pena ¡Dios me libre! Ahora, espero que ella y él no tengan la misma talla, más les vale. O les veo peleando como gatas, por una camiseta de las Supernenas.

No nos desviemos del tema, volvamos a los otros: nuestros Hombres Malditos. No te apures que en el mejor de los casos solo son medio malos y aguantan casi hasta el final de la peli y arrepentidos se autoinmolan en un acto heróico. Entonces piensas: El pobre, tenía buen corazón. Le trató tan mal la vida... Era débil... Estaba confuso... Ya, sino le faltaban razones. Pero la palma, en cualquier caso.

Sigamos investigando: No es solo eso, veamos. Los que responden al concepto de Homme fatal ¿en qué más coinciden? Los menos son norteamericanos de origen variopinto. Los más, son extranjeros italianos, irlandeses, croatas, ingleses, judíos, hispanos... Quizás tenga algo que ver. Significa eso que ¿Denotamos cierta connotación racista? No necesariamente. Si acaso, conllevaría mensaje implícito: Si quieres triunfar, adopta el estilo de vida norteamericano.




Para mi desgracia, siempre me encariño con ellos. Confío, está vez será distinto. Voy y me hago ilusiones... Y ¡chas! Le revientan los sesos y me sienta como un mazazo. Llevo años callada, viendo como fracasan una y otra vez ¡los mismos! cuando intentan escapar sin éxito de su sino atroz... La suerte está echada, no vale la pena. Mickey Rourke queda como un capullo integral en Nueve semanas y media (y puede que hasta lo fuera), Aún así, todavía podía levantar cabeza. Si bien vuelve e los infiernos como terrorista del IRA en Requiem para los que van a morir... El título lo dice todo.

Un caso singular sería el de Jeremy Irons. Lo que es morir, no se muere a menudo pero desde su aparición en Retorno a Brideshead no ha hecho en el cine sino envilecerse. A cada filme su mente se va tortura más y más hasta rebosar hipocresía y segundas intenciones. No hay papeles más retorcidos que los de Jeremy Irons. ¿Por qué? ¿Qué ha hecho para merecer frecuentar tan asiduamente las cloacas de la gran ciudad? Como muestra un botón: En la mujer del teniente francés, lo deja todo por el amar a una neurótica. En El Amor de Swan lo deja todo por amar a una cortesana. En La Misión lo matan a trabuco en el Amazonas. En Japón se enamora de Madame Butterfly, desconocedor de su secreto. Para cuando se recupera del golpe, en Damage seduce a Julliet Binoche, la novia de su propio hijo. Luego le da por las jovencitas y cae en brazos de Lolita. El Lord que cayó en desgracia,  claro que también se divirtió de lo lindo...  Intensa vida, según se mire. Solo interpreta personajes sórdidos, al borde de la locura. Es como si una vez presencias el lado oscuro, hubiera un punto sin retorno.

Luego está John Malcovich, el caso más claro de todos. En Amistades Peligrosas rompe el solito los corazones de media aristocracia francesa, luego hace de vagabundo en De ratones y Hombres. Más tarde le acusan de un asesinato en Francia que por supuesto no cometió y sobrevive para encarnar a un cínico consejero ansioso de poder en Beowulf. Como véis, este hombre está pringado de fango hasta las orejas. Sin embargo cuantos le conocen afirman que es un hombre correcto y educado. Agradable, comedido. Vaya, lo que venimos entendiendo como Todo un Caballero. Cuando acudió al Festival de San Sebastián dejó tras sí una huella cordial y afable. Tanto es así que por más papeles deprimentes que interprete, le veneramos. ¿Como se explicaría sino el hecho de que exista una película de culto llamada "Cómo ser John Malcovich"? Supimos discernir, descubrir al Gran Hombre y su carisma que estaba muy por encima de toda aquella fatalidad.




Con la buena opinión general sobre John Malcovich como hombre virtuoso, al margen de sus cinematográficas fechorías, recuperé un ápice de conformidad. Fue un respiro. El cine, me concedía una tregua que duró poco. Entonces se desencadenó otra injusticia. Hablo de Sean Bean, por supuesto. En cuanto a desastres, este actor se lleva la palma. Me gusta y he tenido que verle impotente morir en nada menos que 20 ocasiones: Caravaggio (1986) War Requiem (1988) El prado (1990) Lorna Doone (1990) Clarissa (1992) Juego de patriotas (1992) Scarlett (1994) GoldenEye (1995) Airborne (1998) Essex Boys (2000) Ni una palabra (2001) El Señor de los anillos: la comunidad del Anillo (2001) Equilibrium (2002) Henry VIII (2003) La isla (2005) Carretera al infierno (2007) Fuera de control (2007) Red Riding: 1974 (2009) Ca$h (2010)

Creeréis que la última fue Juego de tronos (2011) ¿verdad? Pues no. Hay una serie televisiva recién salidita del horno en la que Sean Bean solo sale en imágenes retrospectivas pues para cuando comienza realmente la historia, mi querido Sean ya es fiambre. Ya ves que no exajero. Con este pobre se ensañan. Y ¡de qué manera! Esto es un sinvivir, ni él ni yo nos lo merecemos. Ponte en mi lugar... Convendrás conmigo que ver desangrarse a tu actor favorito delante de tus narices un día sí y otro también no es plato de buen gusto. Resulta desalentador ¿no crees?




* Pero ya la gota que colmó el vaso fue esta: En Legends Sean Bean es un agente infiltrado en casos varios. Por lo visto, le acaban de desenmascarar así que el futuro no se le presenta, como de costumbre, demasiado halagüeño. Todavía podría salvarse... Pero "Sean Bean debe morir" o defraudará. La gente le quiere, pero muerto. Así lo afirma Maldito Bastardo del blog Historias Bastardas. Ante la remota posibilidad de que Sean Bean sobreviva, toma partido:

"Sobre Legends saben mi opinión: una serie en la que Sean Bean no muere no es una serie. Lo dicho: una serie en la que Sean Bean no muere no es una serie. Repito: una serie en la que Sean Bean no muere no es una serie. ¿No ha quedado claro?"

- Sí, Wuana.

P.D.: Avísenme si Sean Bean muere para poder ver esta, de momento, no-serie. Gracias."

- Descuida, que no te aviso.

¿Cómo? Pero chaval ¡¡¡Qué me estás contando!!! Si quieres sangre, búscate otra cabeza de turco.

* A ver, ya se que es una broma... Lo siento, Maldito Bastardo. Comprende que no hago más que seguirte el juego ;) Y sin embargo grito BASTA. Esto es un auténtico escarnio. ¿Cuántas veces tienen que destripar a un hombre para que por fin se le deje tranquilo?

Supongo que es su sino, sencillamente cayó en desgracia. Lo admito, llego demasiado tarde. No supe reaccionar a tiempo y el veneno se ha extendido por su nombre de tal forma que no puedo contenerlo. Todos ellos, están perdidos. A estas alturas, ya no puedo salvarles. 





* Pero aún puedo ayudar. Cada día llegan jóvenes promesas, empujan nuevas generaciones que toman Hollywood pisando fuerte y por una oportunidad, venderían su alma al diablo. ¡Alto ahí! ¿A cualquier precio? Ahí entro yo. Corren serio peligro, ni se lo imaginan. Son osados y decididos, con ese halo fatídico que les arrastra hacia lo inevitable. Se dejan llevar...  Aceptan un papel y luego otro. En su piel, no hay personaje pequeño. Por eso están en su punto de mira y yo lo veo venir. Los adulan, los seducen... Les encasillan. Tentados por el éxito, se asoman inequívocamente hacia el lado oscuro... Muy bien, os daré nombres:

- Por un lado está Corey Stoll, a sus treinta años ya se lo han cargado 2 veces: Muere en House of Cards interpretando a Peter Russo, un político corrupto. Muere en Homeland como Sandy Schaefer un activista árabe. Y ahora sale en Strain y ante el apocalipsis que se avecina, su vida pende de un hilo... A todo esto está rodando El Hombre Hormiga. ¿Qué le espera? Figúrate... Conociendo la suerte que corriera Jeff Godbum (otro que tal baila) conforme avanza el rodaje, su esperanza de vida se reduce por momentos.

- Por otro tenemos a  Sebastian Stan: A sus treinta años ha sido Sombrerero loco en Erase una vez, Soldado de Invierno programado por HIDRA para luchar contra El Capitán América, Chase Collins en La Alianza del Mal convirtiéndose en brujo dispuesto a acabar con todas las antiguas familias para hacerse con sus poderes... ¡Detente! O te destruirán.

Nos guste o no, el cine sigue cobrándose víctimas. Ya eligió a sus nuevos Perdedores, ahora solo falta que muerdan el anzuelo... Ambos flaquearán, no te quepa duda. Que les engulla la oscuridad, amigos, es solo cuestión de tiempo.



* Y yo alarmada me pregunto ¿algún día acabará esto? Desde aquí me dirijo a las productoras BBC, ABC, NBO, TNT, Sundance, Network y a la todopoderosa Paramount hablando alto y fuerte:
EXIJO QUE LOS ACTORES CONDENADOS A MUERTE SOBREVIVAN

Si la jodes en el cine y eres hombre muerto... 
Entonces ¿Qué fue del Sueño Americano? 
Y qué hay de las ¡¡¡Segundas Oportunidades!!!